Nazareth Castellanos: “A lo largo del día tienes una gran oportunidad de aprender de ti”

“La neurociencia es un baile con uno mismo”, dice Nazareth Castellanos. Con ella hemos hablado en el marco del Mercedes-EQ Welife festival, donde ha impartido una conferencia sobre la Neurociencia de la meditación, que es su campo de investigación.

Dice Pablo D’Ors que la meditación es un combate con uno mismo. Para la Dra. Nazareth Castellanos meditar es un combate entre lo voluntario y lo involuntario. Licenciada en Física Teórica y doctora en Neurociencia, ella define la meditación como “el acto voluntario de dirigir la atención a donde quieres”. Porque necesitamos de la voluntad para prestar atención a las sensaciones de la respiración.

La Dra. Nazareth Castellanos se dedica a analizar cómo cambia el cerebro y el cuerpo de quien medita. La persona que medita de forma regular aumenta la corteza prefrontal a los cinco días, explicó a un auditorio lleno. A los dos meses, si no se medita con regularidad, se vuelve al estado anterior. Con meditar media hora al día aproximadamente se generan escudos que frenan las distracciones. Cuanta más experiencia tenemos en meditación generamos más escudos que distracciones, que desaparecen cuando sabemos meditar de verdad, afirma.

El cuerpo nos trae al presente

Esa información llega al cuerpo. “Cada cosa que sucede tiene un impacto en el cuerpo”, que va siete veces más rápido que el cerebro. “El cuerpo sabe aquello de lo que la mente no se ha dado cuenta aún. El cuerpo nos trae al presente”, asegura, y explica que “el cuerpo influye en los estados mentales y la mente sobre el cerebro”.

La influencia del cuerpo sobre la mente es tal que sobre el cerebro influye hasta la postura. Ésta “es vinculante para mi dinámica neuronal”, explica Nazareth Castellanos. “El cerebro interpreta cómo está mi cuerpo”. Hasta el corazón influye sobre el cerebro y sin embargo, “el mundo sigue siendo muy cerebro centrista”.

También cómo respiramos influye en la dinámica cerebral. “A los 40 me doy cuenta de que no sé respirar. Nadie te enseña a respirar”, reconoce la Dra. Castellanos, que explica que el 90 % de la sociedad respira mal, más por la fosa derecha, que activa el cerebro izquierdo.

Nadie te enseña a respirar

La conciencia corporal permite anticiparnos a emociones y sensaciones. Sin conciencia corporal no nos damos cuenta de los cambios. Se trata de saber quién soy y cómo puedo sacar beneficio. “En Estados Unidos ya existe la medicina del estilo de vida”.

El intestino, por ejemplo, influye en nuestro estado de ánimo, mientras que practicar ejercicio tiene influencia en la microbiota intestinal. Si ésta es variada el estado de ánimo será más agradable, es decir, se relaciona con el bienestar. Según lo que comemos se activan distintas zonas del cerebro. La dieta influye, por lo tanto, en la toma de decisiones.

“Una dieta rica en azúcares va a determinadas zonas del cerebro que nos hace tomar decisiones narcisistas y precipitadamente. Una dieta sana va a las zonas más frontales, que nos permiten tomar decisiones con más tiempo, armonía y prudencia”. También las sensaciones del estómago influyen en la capacidad de prestar atención.

El psicólogo tiene que saber cómo está tu cuerpo, y el médico, tu mente


¿Ahora que se conocen tan bien los beneficios de la meditación, puede hacerlo cualquier persona?

“Hay veces que la meditación se defiende de forma muy frívola. Se transmite mucha presión en que meditando se genera bienestar. Es positivo diferenciar, porque todo el mundo puede meditar, pero observarnos es un proceso muy difícil y complejo. Cuando extendemos la meditación se cae en la frivolidad y el problema es que tu cerebro no está acostumbrado a lo que va a hacer. Es peligroso, porque se da un mensaje engañoso. En Estados Unidos se estudió a meditadores de ocho horas al día y tenían que hacer un esfuerzo con su mente, así que hay que ser más humildes. Nos falta humildad. Cuesta mucho, es difícil, aunque somos más fuertes de lo que pensamos”.

Y sin embargo, también se han investigado sus límites o peligros.

“Debemos enfatizar que hay peligros asociados a la meditación, como los casos clínicos: esquizofrenia, epilepsia… Las personas con epilepsia tienen propensión a una hiperactividad cerebral, que es lo mismo que hace la meditación. En casos clínicos hay que ser muy prudentes. Para ansiedad fuerte o estados depresivos preclínicos hay que tener cuidado, porque se pueden producir experiencias desagradables que genera la ansiedad. El esfuerzo es muy importante. Hay que ir poco a poco, con compasión, porque meditar es difícil”.

Haría una oda a la vagancia, al aburrimiento. No hacer nada

Hablamos de la medicina del estilo de vida y sin embargo, parece que el sistema sanitario sea el último en incorporar los avances de la ciencia en este campo

“La clínica suele ir unos 10 años después que la ciencia, porque tiene que ser prudente. No puedes establecer protocolos si cambia cinco años después. A nivel científico es novedoso, tienen que pasar años, pero la medicina ya se está preparando. Ya se habla de medicina preventiva y del estilo de vida. Hay que hacer una transición entre la medicina que divide el cuerpo hacia una medicina más integrativa: que vayas al psicólogo y te pregunte qué comes, te prescriba hacer ejercicio, cómo respirar… El psicólogo tiene que saber cómo está tu cuerpo y el médico, tu mente. Necesitamos una medicina que sea integradora y multidisciplinar”.

Dices que el mundo sigue siendo muy “cerebro centrista” y a pesar de la influencia del cuerpo sobre la mente, la medicina parece ser la última en enterarse.

“La medicina ha separado la mente del cuerpo. Son distinguibles, pero inseparables y esto va a dar lugar a un cambio de paradigma. Es un problema social atribuir un estado mental a cada sensación corporal, separarlos cuerpo-mente e identificarlos en exceso».

Aunque no hay recetas milagrosas, ¿tienes algún consejo o sugerencia que dar?

“Necesitamos aprender a observar, la ecuanimidad, porque somos adictos a las sensaciones. Nos aterroriza aburrirnos, no hacer. Haría una oda a la vagancia, al aburrimiento. No hacer nada. Ves cosas de ti, pero no podemos estar un segundo sin hacer nada. Así que mi invitación es a parar, una oda a no hacer nada. ¿Dónde se va tu cerebro cuando no tiene que hacer? A lo largo del día tienes una gran oportunidad de aprender de ti”.

Publicado por periodistia

María Miret García @periodistia es periodista freelance internacional especializada en salud. Como periodista freelance aborda temas de salud, bienestar y estilo de vida saludable como desarrollo personal, cuerpo-mente, o espiritualidad. Escribe sobre salud mental, emocional y de la mujer. Se ha especializado en la humanización de la medicina, la medicalización de la vida y los determinantes sociales de la salud. Es la creadora de Almas Rotas, un proyecto de salud mental y periodismo.

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